Cómo dar clases particulares en 2026: guía práctica para empezar sin perder dinero

Guía honesta para empezar a dar clases particulares en España en 2026: qué necesitas, cómo darte de alta legalmente, cuánto cobrar la primera clase, dónde captar a los primeros alumnos y los errores típicos del primer año.

Dar clases particulares en España sigue siendo una de las formas más rápidas de generar ingresos como profesional autónomo. No hay barrera de entrada formal (no necesitas titulación oficial para enseñar de forma privada), la demanda es estable durante todo el año escolar y, si das una asignatura técnica, puedes llenar la agenda en pocas semanas. Lo que sí hay es una serie de decisiones que casi todo el mundo toma mal al principio: cobrar demasiado barato, no darse de alta, aceptar a cualquier alumno que llame y trabajar las primeras 30 horas sin saber si compensa o no.

Esta guía cubre lo que necesitas para empezar bien. No es motivacional. Es operativa: requisitos legales reales en España en 2026, cómo elegir qué das, qué necesitas para la primera clase, cómo poner tarifa sin improvisar, cómo encontrar a los primeros tres alumnos, y los errores típicos que se repiten año tras año en profesores nuevos.

En resumen Para dar clases particulares en España en 2026 necesitas: dominar de verdad la asignatura y el nivel que vas a enseñar (no «yo lo di en su día»), un espacio decente para impartir (online o presencial), darte de alta como autónomo si vas a dar clases de forma regular (a partir de 2-3 alumnos fijos), una tarifa fijada por método y no por miedo (en la franja media del mercado al empezar: 15-22 €/h según nivel), y un canal de captación claro. Los primeros tres alumnos llegan por boca a boca o por anuncios locales (cartel, Milanuncios, grupos de WhatsApp de barrio). A partir del cuarto alumno, conviene empezar a gestionar pagos y horarios con algo más que el móvil para no perder dinero por olvidos.

Quién puede dar clases particulares en España

La respuesta corta: cualquiera que domine la materia. No hay requisito de titulación oficial para dar clases particulares de forma privada. No necesitas ser maestro, profesor de instituto ni licenciado. Lo que sí necesitas es saber lo que vas a enseñar al nivel que vas a enseñarlo, y eso lo notan las familias a los quince minutos de la primera clase.

Hay dos perfiles típicos de profesor particular que funcionan bien. El primero es el estudiante universitario o recién graduado que da clases de asignaturas que acaba de superar (ESO, bachillerato, primeros cursos de carrera). Ventaja: precio competitivo, contenido fresco, cercanía con el alumno. Desventaja: poca experiencia metodológica, agenda inestable. El segundo es el profesional con experiencia técnica (ingeniero, profesor de academia, traductor, programador) que da clases en paralelo a otro trabajo o como actividad principal. Ventaja: dominio profundo, capacidad de cobrar la franja alta. Desventaja: a veces menos paciencia con primaria o ESO, donde el contenido es trivial pero la gestión del alumno no.

No hay incompatibilidad legal con tener otro trabajo. Puedes dar clases siendo asalariado, funcionario o estudiante. Lo que sí hay es obligación de declarar los ingresos y, si das de forma regular, de darte de alta como autónomo (lo veremos en la siguiente sección). Lo de «doy un par de clases sueltas y no declaro nada» funciona durante un trimestre, pero a partir de cierto volumen es directamente ilegal y la sanción ronda los 3.000 € en Hacienda más la regularización con intereses.

Requisitos legales en España 2026

La parte aburrida pero crítica. Saltársela ahora puede salir muy cara dentro de dos años.

Si das clases particulares de forma habitual - entendiendo habitual como dos o más alumnos fijos toda la semana, durante varias semanas seguidas - debes darte de alta como autónomo en Hacienda (modelo 036 o 037) y en la Seguridad Social (RETA). La cuota de autónomos para nuevos en 2026 sigue con la tarifa plana reducida durante el primer año (alrededor de 80 €/mes), subiendo escalonadamente los siguientes meses. A partir del segundo año, la cuota mínima ronda los 230-290 €/mes según ingresos reales (sistema de cotización por tramos).

Los epígrafes IAE habituales para profesor particular son el 826 (Personal docente de enseñanzas diversas) o el 822 (Profesores particulares de enseñanza fuera de los centros de enseñanza), dependiendo del perfil. Tu gestor te dirá cuál encaja - no es una decisión que tengas que tomar tú a ciegas.

Las clases particulares de materias incluidas en planes oficiales de estudio (matemáticas, física, química, lengua, idiomas, biología, etc., desde primaria hasta universidad) están exentas de IVA según el artículo 20 de la Ley del IVA. Esto significa que no facturas IVA al alumno y no te lo deduces tú. Es una ventaja real: una clase de 20 €/h es 20 €/h para todos, sin ese 21 % añadido que harías cargar a la familia.

En IRPF, tus ingresos como autónomo van por estimación directa (la mayoría de profesores) o por módulos en algunos casos raros. Si facturas a particulares (familias), no aplicas retención. Si facturas a una empresa o academia, sí: el 15 % los primeros tres años de actividad, 15 % después también. Tu trimestral (modelo 130) y tu declaración anual de la renta es donde lo regularizas.

Hay un punto adicional importante en 2026: las comunidades autónomas como Madrid, Valencia, Andalucía y Cataluña tienen deducciones autonómicas por gastos en clases particulares y refuerzo escolar (entre el 15 % y el 30 % de lo pagado, con límites). Para que la familia pueda aplicarse esa deducción necesita factura tuya. Esto, en la práctica, te abre el segmento de familias que pagan mejor y son más estables: las que piden factura.

¿Y si das una clase suelta de vez en cuando, sin regularidad? Hacienda admite que la actividad esporádica no requiere alta. La línea no está perfectamente definida, pero el criterio práctico habitual es: si llegas a unos 1.000 € de ingresos anuales por clases o tienes más de un alumno fijo durante varios meses, ya es habitual y tienes que estar de alta. Por debajo de eso, declaras los ingresos en la renta como rendimientos de actividades económicas sin alta formal y no pasa nada.

Cómo elegir qué dar y a qué nivel

Esta decisión es la que más impacto tiene en si vas a llenar la agenda en tres semanas o en seis meses. Y la mayoría de profesores nuevos la toman al revés de como deberían.

El error clásico es pensar «¿qué se me da mejor?» o «¿qué me gusta más?». Las dos preguntas son legítimas pero llegan tarde. Las preguntas operativas son: ¿qué demanda hay en mi zona y en mi rango de precios?, y ¿qué puedo dar de verdad con solvencia ahora mismo (no hace cinco años)?

La demanda en España se concentra de forma muy clara en cuatro bloques. Matemáticas en ESO y bachillerato es la asignatura con más demanda absoluta - el porcentaje de suspensos es alto, el contenido se complica con cada curso, y casi todas las familias acaban buscando refuerzo en algún punto. Física y Química de 3.º y 4.º de ESO y de bachillerato es el segundo bloque más grande. Inglés cubre toda la pirámide, desde primaria hasta adultos preparando Cambridge. Y luego está la preparación específica de EvAU, que es estacional (octubre-junio) pero muy bien pagada.

Por debajo de estos cuatro bloques, la demanda baja considerablemente. Lengua, Historia, Filosofía, Biología generan demanda real pero menor volumen. Latín, griego, francés, alemán, dibujo técnico tienen demanda baja pero también muy poca competencia, lo que te permite cobrar mejor si das alguna de estas materias minoritarias.

El segundo filtro es tu nivel de dominio real. Si te graduaste en Matemáticas hace dos años y has trabajado con la materia desde entonces, puedes dar EvAU y primer curso de carrera sin problema. Si te graduaste en Empresariales y «sabes algo de mates de bachillerato», probablemente solo deberías dar hasta 2.º ESO con seguridad. Aceptar alumnos de nivel que no dominas es la forma más rápida de quemar tu reputación local: el alumno mejora poco, los padres lo notan, dejas de tener recomendaciones y entras en un bucle de tener que captar alumnos fríos a base de anuncios.

Una decisión práctica: empieza centrándote en dos niveles consecutivos como máximo (por ejemplo, 3.º-4.º ESO; o bachillerato + EvAU; o primaria + 1.º-2.º ESO). Diluir el mensaje («doy todos los niveles de matemáticas») te resta credibilidad y te complica el día a día porque cada clase requiere una preparación distinta. Especializarte en una franja te permite reutilizar materiales y meter más horas pagadas por hora preparada.

Qué necesitas para dar la primera clase

Hay dos modalidades operativas: online y presencial. La elección depende menos de tus preferencias y más de qué busca tu mercado local.

Para clases online necesitas: un ordenador con cámara funcional y micrófono decente (los integrados sirven al principio, pero un micro USB de 30-50 € marca una diferencia notable), conexión estable (mínimo 30 Mbps de bajada y 10 de subida), una pizarra digital, y un fondo razonablemente neutro o, mejor, una pared blanca detrás. La pizarra digital es la parte que más profesores pasan por alto: explicar matemáticas o física sin poder dibujar es prácticamente imposible. Opciones que funcionan en 2026: tableta gráfica Wacom Intuos (50-80 €) con cualquier software de pizarra, iPad con Apple Pencil si ya lo tienes, o Bitpaper / Miro / Jamboard como software compartido con el alumno.

Para clases presenciales en casa del alumno no necesitas casi nada material: el alumno tiene su sitio, sus libros, sus apuntes. Sí necesitas calcular bien el desplazamiento - si tardas 25 minutos en llegar más 25 en volver, tu hora real de trabajo se convierte en 1 h 50 min, y eso debe reflejarse en la tarifa.

Para clases presenciales en tu casa, necesitas un espacio dedicado con mesa amplia, dos sillas, buena iluminación y pizarra o pared apta para usar pizarrón móvil. La cocina o el salón en uso no sirven. Si vives en piso compartido, asume que algunas tardes el espacio no va a estar disponible y planifica con eso en mente.

Para clases en un local externo (cafeterías, bibliotecas con sala de estudio reservable, espacios coworking) hay opciones pero limitan: bibliotecas con sala de estudio son lo más razonable y suelen ser gratuitas si te apuntas con antelación; cafeterías solo funcionan para clases muy informales (conversación de idiomas, repaso ligero); los coworkings son caros para empezar.

Material de trabajo común a cualquier modalidad: cuaderno o app donde apuntar el progreso de cada alumno (lo que diste, errores típicos, próximos temas), libros de texto del nivel que das (LOMLOE actual, los de cada editorial principal: Anaya, Santillana, SM), modelos de exámenes oficiales si das preparación a oposiciones o EvAU, y un sistema simple para registrar clases dadas y pagos pendientes.

Cómo poner precio a tu primera clase

Si has leído precio de clases particulares en 2026 ya tienes el marco completo. Para los que empiezan ahora, resumo la decisión inicial sin entrar en el detalle.

Para tu primera clase en 2026 en España, una tarifa razonable para ESO está entre 15 y 18 €/h. Para bachillerato sube a 18-22. Para EvAU o universidad ya hablamos de 22-28. En inglés depende mucho del perfil: sin certificación didáctica, 15-20 €/h; con CELTA o equivalente, 22-28; nativo con titulación, hasta 30 sin que nadie se queje.

Empezar exactamente en el tercio medio del mercado es lo más razonable. Por debajo del mínimo del mercado comunicas «soy malo o estoy desesperado» y atraes a familias que regatean por defecto. Por encima del máximo sin justificación atraes a cero familias. En el tercio medio te llaman familias que esperan pagar tu rango y vienen con expectativas alineadas.

Lo que no debes hacer al empezar: poner el precio a la mitad «para captar rápido». El alumno barato es muy difícil de subir después - psicológicamente y porque la familia lo ha asumido como tu valor. Empezar con tarifa razonable y mantenerla es más rentable a tres meses que captar rápido y luego pelearte para subir.

Tampoco hagas «primera clase gratis». Atrae llamadas mal cualificadas y te puede dejar dando 4-6 horas semanales sin pagar. «Primera clase a mitad de precio» cumple la misma función de filtro y filtra mejor: separa a los que van en serio.

Dónde encontrar tus primeros tres alumnos

Los primeros tres alumnos son el momento más duro. A partir del cuarto, el boca a boca empieza a funcionar y la curva se acelera sola. Antes de eso, todo es captación fría y hay que diversificar canales.

El boca a boca personal es el canal más infrautilizado por profesores nuevos. Avisa explícitamente a tu red - familia, amigos, ex compañeros de carrera, vecinos - de que empiezas a dar clases. Manda un mensaje claro («Empiezo a dar clases particulares de matemáticas de ESO y bachillerato, si conocéis a alguien que busque, pasadle mi contacto: [teléfono]»). No pidas, informa. La gente recuerda mejor lo concreto que lo vago. Este canal genera entre el 30 y el 50 % de los primeros alumnos para casi todos los profesores que empiezan.

Los carteles físicos en papelerías, bibliotecas, supermercados y AMPAs siguen funcionando en 2026 - especialmente para captar primaria y ESO. La guía completa de cómo hacerlo está en cómo hacer un cartel para clases particulares. En resumen: A4 vertical, asignatura grande, nivel, precio, zona, teléfono, flecos cortables. Cinco copias en cinco sitios distintos antes de juzgar si funciona.

Milanuncios es el clasificado de toda la vida y sigue siendo de los primeros sitios donde miran muchas familias. Sección «Clases particulares», un anuncio por asignatura/nivel (no metas todo en uno), renovar una vez por semana, foto neutra. Es gratis y suele dar entre una y tres llamadas por semana si tu zona tiene demanda razonable.

Tusclasesparticulares y Superprof son marketplaces específicos. Funcionan, sí, pero te llevan comisión y el alumno entra a través de ellos (no es tuyo directamente para futuras renovaciones). Úsalos como complemento al principio, no como canal principal.

Los grupos de Facebook locales del tipo «[Tu ciudad] - Compra, venta, servicios» o «Padres de [tu zona]» son canales gratuitos infrautilizados. Lee las normas antes de publicar (algunos solo permiten publicidad ciertos días). Una publicación bien hecha en un grupo con 10.000 miembros locales puede generar 4-8 mensajes en 24 horas.

Los grupos de WhatsApp de AMPAs son lo más efectivo, y lo más difícil de acceder. Necesitas que un padre o madre te meta. Cuando consigas tu primer o segundo alumno, pide explícitamente al padre que comparta tu contacto en el grupo del colegio. Una recomendación interna vale por veinte carteles - el ratio de conversión a clase real es altísimo porque te llega con credibilidad heredada.

Por último, las academias locales que dan materias distintas a las tuyas a veces aceptan publicidad de profesores particulares en su tablón a cambio de no competirles directamente. Pasa por las tres o cuatro academias más cercanas y pregunta.

Cómo cerrar la primera llamada

La llamada de un padre interesado es donde se gana o se pierde el alumno. La mayoría de profesores nuevos pierden alumnos no porque den mala clase, sino porque la primera conversación no transmite seguridad.

El padre o la madre que llama tiene tres preguntas en la cabeza que te va a hacer en menos de dos minutos: ¿qué das?, ¿cuánto cobras?, ¿cuándo puedes empezar? Tu respuesta debe ser directa, sin titubeos, sin disculpas y sin sobreexplicar. «Doy matemáticas y física de ESO y bachillerato. Cobro 18 €/h. Tengo hueco los martes y jueves de 17 a 19 h. Puedo empezar la semana que viene si te encaja». Punto.

Después conviene hacer dos o tres preguntas concretas tú: en qué curso está el alumno, qué dificultades específicas tiene, si hay algún examen próximo. No es para llenar la conversación: es información operativa para preparar bien la primera clase. Pero hazlo después de haber respondido lo tuyo, no antes.

Lo que no debes hacer en la primera llamada: hablar de tu CV completo, hablar de tu metodología en abstracto, ofrecer descuentos sin que te los pidan, sugerir hacer una «evaluación previa gratis», o terminar con «cuando lo decidas me avisas». Esto último es la frase que más alumnos pierde: deja la pelota en el aire. Lo correcto es cerrar con una fecha y hora concreta - «entonces nos vemos el martes 17 a las 17:30, ¿me confirmas dirección por WhatsApp?» - y esperar el sí.

Si la familia te dice «me lo pienso y te llamo», en el 70 % de los casos no llama. No es por ti: es porque está hablando con tres profesores y se queda con el que cierra la cita en la propia llamada. Aprender a cerrar en caliente sin presionar es una habilidad que se entrena en las primeras 10-15 conversaciones.

La primera clase con un alumno nuevo

La primera clase no es una clase normal. Es diagnóstico, calibración y construcción de relación, en ese orden. Si la haces igual que tus clases habituales, vas a estar dando contenido sobre una base que no conoces y vas a perder eficacia durante varias semanas.

Empieza por preguntar concretamente. No «¿qué tal vas en matemáticas?» (respuesta inevitable: «regular»), sino «¿qué tema estáis dando ahora?», «¿qué nota sacaste en el último examen?», «¿en qué tipo de ejercicios te bloqueas más?». Estas preguntas dan información operativa real en cinco minutos.

Pide ver el cuaderno y el último examen. El cuaderno de clase te dice cómo trabaja el alumno (organizado, caótico, con apuntes copiados sin entender), y el último examen te dice exactamente qué tipo de error comete: cálculo, comprensión, distracción, falta de método. Esos errores son tu hoja de ruta para las primeras 4-5 clases.

Haz un diagnóstico rápido con dos o tres ejercicios del nivel inmediatamente anterior al que está dando. Si el alumno está en 3.º ESO trabajando ecuaciones de segundo grado y no domina las de primero, no hay forma de avanzar sin volver atrás. Esto es habitual y se descubre solo con ejercicios concretos, no preguntando.

Establece desde la primera clase la operativa práctica: cuándo se da clase (días y horas fijos siempre que sea posible), cuándo se paga (semanal, quincenal, mensual prepagado), cómo se avisan cancelaciones (con cuánta antelación y qué pasa si se cancela tarde), y qué pasa con festivos. Acordar todo esto desde el principio evita el 90 % de los problemas operativos posteriores.

Cierra la primera clase con dos cosas: un par de ejercicios concretos para que el alumno trabaje hasta la próxima clase, y la confirmación del día y hora de la siguiente. Si dejas «ya hablamos esta semana», a veces se pierde el alumno por inercia. Si confirmas «el jueves a las 17 te espero», hay compromiso.

Errores típicos en el primer año

Hay un puñado de cosas que se repiten en casi todos los profesores nuevos. No todos cometen los mismos, pero al menos tres o cuatro de esta lista te van a pillar al principio.

Aceptar a cualquier alumno que llama es probablemente el más caro. Te telefonea una familia que pide algo que no dominas - otro nivel, otra asignatura, alumno con necesidades específicas que no sabes manejar -, y decir que sí parece la respuesta amable. No lo es. Salir adelante a duras penas durante dos meses quema reputación local mucho más rápido que un «no, pero te paso el contacto de alguien que sí». La frase que mejor funciona: «No es exactamente lo mío, pero conozco a alguien al que se le da bien, ¿le digo que te llame?».

Después está el tema de los apuntes. Las primeras cuatro semanas, con dos o tres alumnos, parece que se lleva todo en la cabeza. Cuando llegan ocho, en la cabeza ya no entran las clases canceladas, las recuperadas, los pagos hechos y los pendientes. Una hoja de cálculo simple - o una app como Zutor - evita que se pierdan entre 15 y 50 euros al mes en clases dadas que no se cobraron y pagos que se olvidaron.

No descansar entre clases es otro clásico. Encadenas cuatro seguidas sin pausa, sobre todo si son presenciales con desplazamiento, y la calidad de la última cae a la mitad. El alumno paga lo mismo y se lleva mucho menos. La regla práctica: 15-30 minutos entre clases mínimo, y como máximo cinco clases en un día.

Una cosa que casi nadie hace y que sale carísima a la larga: no subir nunca la tarifa. Llevas seis meses con la agenda al máximo y mantienes el precio inicial. La inflación se come 4-6 % al año en términos reales, así que un año después estás cobrando menos por el mismo trabajo. Una subida del 10 % a alumnos nuevos, dejando la actual a los antiguos durante seis meses por respeto a la relación, casi nunca pierde alumnos y mejora ingresos de forma notable.

Mezclar contabilidad personal y profesional es otro error que se ve mucho. Cobrar por Bizum o efectivo directamente a tu cuenta personal funciona al principio pero complica la trimestral de Hacienda y te impide saber con claridad cuánto facturas realmente. Una segunda cuenta bancaria - de las gratuitas que ofrecen Sabadell, Openbank, ING - resuelve esto con cero coste.

Y queda uno menos obvio pero recurrente: no comunicar las normas al inicio. «¿Qué pasa si cancelo el día antes?» es una conversación que cuesta mucho más tenerla en caliente, justo después de la cancelación, que tenerla la primera semana cuando es teórica. Cuatro líneas escritas - cancelación con 24 h de antelación, pago semanal por adelantado, recuperación de festivos a final de mes - enviadas por WhatsApp después de la primera clase como «documento corto de cómo trabajamos» evita el 90 % de las discusiones operativas posteriores.

Cómo gestionar la operativa cuando ya tienes 4-5 alumnos

A partir del cuarto o quinto alumno fijo, la gestión operativa empieza a comerte horas. Si lo llevas en cuadernos sueltos o notas dispersas en el móvil, pierdes entre 3 y 6 horas semanales en cosas que deberían ser automáticas: cuadrar quién te ha pagado, recordar al alumno que mañana hay clase, ver cuánto facturaste este mes, decidir si recuperar la clase del puente o no.

Lo mínimo que necesitas para no perder dinero:

  • Ficha por alumno con teléfono del padre, asignatura, nivel, tarifa, día y hora fijos
  • Calendario de clases dadas, canceladas y recuperadas, con motivo
  • Saldo por alumno en tiempo real (cuánto te debe, cuánto pagó por adelantado)
  • Recordatorios automáticos al alumno o padre la víspera de cada clase
  • Resumen mensual de ingresos por alumno y totales para tu trimestral

Zutor cubre exactamente esto. Es una app pensada para profesores particulares en España: ficha de alumno con contexto completo, calendario de clases con recordatorios automáticos por email y Telegram, control de pagos con saldo en tiempo real, resumen mensual de ingresos listo para tu gestor, y exportación a Excel o PDF para la trimestral. Plan gratis hasta 5 alumnos, Pro a 9 €/mes a partir de ahí. Si ya tienes 5-6 alumnos, te ahorra entre 3 y 5 horas a la semana en gestión y casi siempre te recupera pagos olvidados que de otra forma se pierden por el camino.

Si quieres una comparativa con otras opciones (TutorBird, TeacherZone, Google Sheets, hojas de cálculo a medida), la tienes en mejores apps para profesores particulares.

Cuándo dar el salto a dedicación completa

Es la pregunta inevitable después del primer trimestre yendo bien: ¿dejo el otro trabajo y me dedico solo a esto?

La respuesta sensata es: cuando hayas demostrado durante dos cursos seguidos que llenas la agenda con margen, y cuando los números te cuadren con los descuentos de autónomo y los meses flojos. Dar clases particulares es estacional: julio y agosto son meses muertos (salvo preparación intensiva de septiembre), Navidad y Semana Santa generan dos semanas sin ingresos, y los puentes largos se sienten. Tu ingreso anual no se reparte uniformemente: probablemente factures el 75 % entre octubre y junio.

Una regla práctica para saber si estás listo: si en los meses fuertes (octubre, noviembre, febrero, marzo, mayo) facturas el equivalente a tu salario neto actual más un 40 % - para cubrir cuota de autónomos, vacaciones no pagadas y meses bajos -, los números cuadran. Por debajo de eso, mejor seguir compaginando.

Y si decides dar el salto, hazlo al inicio de curso (septiembre), no al final. Te das dos meses para llenar la agenda con tiempo y entras en el ritmo del año escolar bien posicionado, con margen para captar antes de que las familias contraten a otros profesores.

Preguntas frecuentes

¿Necesito titulación oficial para dar clases particulares en España?

No. Para dar clases particulares de forma privada (es decir, no en un centro educativo) no se exige titulación oficial. Sí hace falta dominar la materia al nivel que vas a enseñar - eso lo notan las familias a los quince minutos de la primera clase. La titulación es opcional pero ayuda comercialmente, porque una madre que duda entre dos profesores se queda con el que tiene grado o licenciatura en lo que va a dar.

¿Tengo que darme de alta como autónomo desde la primera clase?

Desde la primera no, pero sí en cuanto sea actividad regular. El criterio práctico que aplica casi todo el mundo: dos o más alumnos fijos durante varias semanas seguidas, o ingresos anuales por encima de unos 1.000 €, ya es habitual. Por debajo de eso, actividad esporádica que se declara en la renta sin necesidad de alta formal.

¿Cuánto cuesta ser autónomo en 2026 como profesor particular?

Tarifa plana de unos 80 €/mes el primer año, subiendo escalonadamente. A partir del segundo año, cuota mínima entre 230 y 290 €/mes según ingresos reales por tramos. A eso se suma el IRPF en la renta (estimación directa) y el trimestral del modelo 130. IVA no hay, porque las clases particulares de materias oficiales están exentas - una ventaja que se nota.

¿Puedo dar clases particulares siendo asalariado?

Legalmente, sí. No hay incompatibilidad para tener otro trabajo. Eso sí, hay que darse de alta como autónomo en Seguridad Social en situación de pluriactividad (con bonificación si encaja) y declarar los ingresos en la renta. Otra cosa es lo que diga tu convenio colectivo del trabajo principal: algunos prohíben explícitamente actividades paralelas, así que conviene revisarlo antes de empezar a captar alumnos.

¿Cuánto se tarda en llenar la agenda?

Con captación activa (carteles, Milanuncios, boca a boca, AMPAs) y demanda razonable de tu zona, los primeros tres alumnos suelen llegar en 2-4 semanas. Llenar agenda de 15-20 horas semanales lleva entre 2 y 5 meses normalmente. Quien dice «en una semana llenas agenda» o miente o tiene una red previa muy grande.

¿Online o presencial?

Si das primaria o ESO, presencial funciona mejor en general - el alumno se concentra más. Si das bachillerato, EvAU o universidad, online va perfectamente y te abre el mercado a toda España, no solo tu barrio. Si dudas, empieza ofreciendo las dos modalidades y deja que el mercado decida según las llamadas que te entren.

¿Cobro por adelantado o al final de mes?

Por adelantado, sin duda. La fórmula más limpia es paquetes prepagados (4 clases pagadas al inicio de cada mes, o semana prepagada los lunes). Cobrar al final, fiando hasta entonces, te deja con saldos negativos cuando un alumno cancela inesperadamente o se da de baja. Por adelantado, además, comunica seriedad y el alumno se compromete más.

¿Qué hago con las clases que el alumno cancela el mismo día?

Define la política en la primera semana y mantenla. Lo razonable: cancelación con más de 24 h de antelación se recupera; cancelación con menos de 24 h se cobra o se intenta dar online en otro momento. Las familias entienden esta norma perfectamente si está dicha desde el principio. La que la rechaza desde el inicio probablemente no es el alumno que quieres.

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